Marco Rocha nos ha contado el Mundial de fútbol que ganamos en Sudáfrica desde cerca, le recordarás porque también fue el rostro de las retransmisiones de MotoGP y en los últimos años ha sido director de comunicación del Celta de Vigo y del Getafe. Pero también es un corredor con mucha experiencia. Para mi buen amigo, “la Maratón de Nueva York marca la biografía de una persona. Es una carrera mítica, la máxima expresión de la distancia mítica de los 42,195 kilómetros”.
Este elegante corredor gallego se ha puesto el dorsal dos veces en la Gran Manzana, en 2005 y en 2016. Yo tuve la suerte de coincidir con él en su segunda participación. Y, cuando he visto el año, he vuelto a recordar qué rápido pasa el tiempo. En ambas ocasiones hizo tiempazo, bajando de las 3 horas y media (3:14:32 y 3:20:43).
Pero, más allá de lo que diga el cronómetro, lo que se ha quedado en la retina de Marco es “el planteamiento de la carrera pasando por los cinco barrios, los niños en Brooklyn, el puente de Queensboro, la caída a la Primera Avenida, la meta en Central Park… Es de película”.
“La sensación de que estás corriendo en una postal, eres consciente de que estás corriendo en una foto icónica”.
Pero, por encima de todo, Marco Rocha en la Maratón de Nueva York destaca un momento que me pone la piel de gallina cada vez que yo también lo recuerdo: “el himno de Estados Unidos cantado a capella en la salida, me parece algo muy, muy emocionante. 50.000 personas allí de pie en un silencio respetuosísimo, viendo cómo se canta el himno. Y justo después el “New York, New York” de Frank Sinatra te pone los pelos de punta”.
“Yo me acuerdo, el año que debuté, que llegué, los primeros 700 metros, iba a 180 de pulso, de toda la emoción”.
A pesar de haber corrido ya en un par de ocasiones esta carrera, a Marco Rocha le gustaría volver a la Gran Manzana con un deseo: “Vivo con la permanente esperanza de correr cada año la Maratón de Nueva York. Todos los años pienso en volver. Y, desde que te conozco a ti, Rafa, muchísimo más. Me gustaría hacerla algún día con una GoPro, sin pulsómetro, sin cronómetro, a lo que salga, a vivir las sensaciones. No sé cuándo, pero lo haré”. Y ahí estaré yo también a tu lado, amigo Marco. Ojalá que eso sea pronto…